Sally Kirkland, la aclamada actriz ganadora del Globo de Oro, cuya carrera abarcó más de seis décadas en cine, televisión y teatro, falleció a los 84 años.
La noticia fue reportada por primera vez por TMZ, que confirmó que murió apenas días después de ingresar a cuidados paliativos en Palm Springs, California.
La muerte de Kirkland marca el final de una vida y carrera extraordinarias, definidas por la creatividad, la resiliencia y un compromiso inquebrantable con las artes escénicas, dejando un legado celebrado por colegas, fans y la industria del entretenimiento en todo el mundo.
Informes recientes revelaron que Kirkland había sido diagnosticada con demencia el año pasado, condición que influyó de manera significativa en su traslado a cuidados paliativos. Sus últimos meses fueron difíciles, agravados por graves problemas de salud.
Según una página de GoFundMe creada por sus amigos, Kirkland había estado lidiando con “infecciones potencialmente mortales” y sufrió una caída en la ducha, que le ocasionó múltiples lesiones, incluyendo costillas rotas, una lesión en el pie y numerosos cortes y hematomas. La página, destinada a recaudar fondos para su atención médica urgente, destacaba la fragilidad de su salud y la necesidad inmediata de apoyo de quienes la apreciaban profundamente.
Amigos, familiares y admiradores se reunieron alrededor de Kirkland durante este tiempo, demostrando el amor y respeto que había cultivado a lo largo de su vida y carrera. Su trayectoria en las artes escénicas comenzó tras formarse en dos de las instituciones de actuación más prestigiosas de Estados Unidos: el Actors Studio y la American Academy of Dramatic Arts.
Estos años fundamentales le proporcionaron una rigurosa formación clásica e inmersión en el método de actuación, moldeando su enfoque audaz y versátil en la interpretación. En la década de 1960, Kirkland se convirtió en parte integral de la escena teatral Off-Broadway y del teatro de vanguardia en Nueva York, participando en producciones experimentales que rompían barreras y exploraban narrativas poco convencionales.
Durante este período, también pasó tiempo en la famosa Factory de Andy Warhol, una asociación que la conectó con algunos de los artistas, cineastas y creativos más influyentes de la época. Estas experiencias formativas en el teatro de vanguardia y el arte experimental dejaron una huella duradera en su estilo e inspiraron las actuaciones audaces y temerarias que definirían su carrera.