Una radiografía de rutina reveló una sorpresa inesperada cuando los médicos examinaron las rodillas de una mujer de 65 años que sufría un dolor articular severo. Lo que encontraron fue nada menos que asombroso: cientos de diminutas agujas de oro incrustadas profundamente en sus tejidos.
La mujer, originaria de Corea del Sur, había estado luchando contra la osteoartritis durante años. Esta dolorosa afección desgasta el cartílago y el hueso dentro de las articulaciones, lo que provoca rigidez e inflamación. Cuando los tratamientos estándar, como analgésicos y medicamentos antiinflamatorios, no lograron aliviar el dolor —y además le causaron problemas estomacales— recurrió a una alternativa popular: la acupuntura.
La acupuntura, una terapia tradicional ampliamente utilizada en Asia, consiste en insertar agujas finas en puntos específicos del cuerpo con el objetivo de aliviar el dolor o tratar enfermedades. En este caso, sin embargo, los médicos explicaron que las agujas de oro fueron dejadas intencionalmente dentro del cuerpo como parte del plan terapéutico, con la finalidad de proporcionar una estimulación continua en la zona afectada.
Pero los expertos advierten que esta práctica puede conllevar riesgos graves. El doctor Ali Guermazi, profesor de radiología en la Universidad de Boston y ajeno al caso, explicó que dejar objetos extraños dentro del cuerpo puede desencadenar inflamación, infecciones o incluso abscesos.
“El cuerpo humano no tolera bien el material extraño”, señaló Guermazi. “Reacciona activando mecanismos de defensa, comenzando con inflamación y formando tejido fibroso alrededor del objeto”.
Existen otras complicaciones adicionales. Las agujas alojadas en los tejidos pueden interferir con las pruebas de imagen médica. “Pueden ocultar partes de la anatomía en una radiografía”, indicó Guermazi. Aún más alarmante, los pacientes con fragmentos metálicos en el cuerpo no deberían someterse nunca a una resonancia magnética, ya que la fuerza magnética podría hacer que las agujas se desplacen, perforen vasos sanguíneos y causen daños potencialmente mortales.
A pesar de estos peligros, la acupuntura sigue siendo una práctica común en muchos países, especialmente para el dolor articular. En algunas naciones asiáticas, incluida Corea del Sur, los implantes de hilos de oro y la inserción permanente de agujas se consideran tratamientos rutinarios para la artritis. Sus defensores afirman que el metal ofrece beneficios duraderos, aunque la evidencia científica que respalde su eficacia es limitada.
El procedimiento también ha ganado cierta popularidad en Estados Unidos, aunque a una escala mucho menor. Según los National Institutes of Health, alrededor de 3,1 millones de adultos estadounidenses y 150.000 niños recibieron tratamientos de acupuntura en 2007.
En cuanto a la mujer surcoreana, su caso fue documentado recientemente en el New England Journal of Medicine. Aunque las agujas estaban destinadas a ayudarla, sus radiografías ofrecen una advertencia clara sobre los posibles riesgos de las terapias alternativas llevadas al extremo.