Madeleine McCann está “muerta y enterrada en el bosque”. Esa es la escalofriante afirmación que ahora tiene en vilo a los investigadores. Un supuesto vidente asegura incluso haber entregado coordenadas GPS exactas. La policía no se está riendo. Está escuchando. Éxitos pasados, padres devastados, un sospechoso principal y un bosque que podría ocultar secretos impensables. La búsqueda está cambiando y la esperanza se está desvaneciendo…
Para los padres de Madeleine, que en su 18.º cumpleaños prometieron no perder nunca la esperanza, la afirmación representa otro duro golpe emocional que se suma a años de pistas falsas y expectativas rotas. La policía ya sospecha que el vagabundo alemán Christian Brückner asesinó a la niña de tres años en Portugal, pero nunca se ha encontrado el cuerpo.
Ahora, entre las investigaciones oficiales y las supuestas pistas de origen paranormal, el caso se encuentra en una encrucijada dolorosa: entre la desesperada necesidad de respuestas y la insoportable posibilidad de un cierre definitivo.