Hacia el silencio: la desaparición de Garrett y Della Beckwith
En el verano de 2012, Garrett Beckwith y su hija de 19 años, Della, partieron hacia lo que debía ser otra aventura inolvidable. Ambos compartían una profunda pasión por la escalada y el senderismo, y en esta ocasión su destino era el monte Hooker, en lo profundo de la cordillera Wind River, en Wyoming.
Para Garrett, el viaje prometía otra oportunidad de fortalecer el vínculo padre-hija forjado al aire libre. Para Della, significaba la emoción de poner a prueba sus límites junto al hombre que le había enseñado a escalar. Pero su incursión en la naturaleza salvaje nunca tendría regreso.
El monte Hooker se cuenta entre las escaladas más formidables de los Estados Unidos continentales. Con una altura cercana a los 12.500 pies, su escarpada cara norte exige días de caminata solo para llegar a la base. El aislamiento de la montaña, el clima impredecible y el terreno implacable dejan muy poco margen para el error.
Garrett y Della fueron vistos por última vez cuando iniciaban el ascenso. Al no regresar según lo previsto, familiares y amigos dieron la alarma. Los equipos de búsqueda y rescate pusieron en marcha una operación intensiva con helicópteros, perros y brigadas terrestres. A pesar de semanas de esfuerzo, nunca se encontró ni el menor rastro de ellos.
La ausencia de pruebas ha alimentado años de especulación. Algunos creen que pudieron haber caído durante la escalada, ocultos por grietas o sepultados bajo desprendimientos de roca. Otros sugieren que una tormenta repentina los obligó a desviarse de su ruta. La lejanía del monte Hooker hace que el misterio resulte tan creíble como imposible de disipar.
Para sus seres queridos, la falta de respuestas es una forma de tormento en sí misma. Perder a Garrett y Della sin explicaciones es una herida que el tiempo no logra cerrar con facilidad.
Sin embargo, se les recuerda no solo por la forma en que desaparecieron, sino por la manera en que vivieron: unidos por el amor, la aventura y la naturaleza salvaje que tanto apreciaban.
Más de una década después, el monte Hooker continúa alzándose sobre la cordillera Wind River, con su pared de granito implacable, aferrándose al silencio de dos escaladores que nunca regresaron.